El Pico Aspe, con sus 2.640 metros de altitud, es una de las cumbres más conocidas del Pirineo occidental. Su ascensión desde Candanchú permite disfrutar de un recorrido de alta montaña muy variado, aunque también bastante exigente, especialmente por el tipo de terreno que encontramos en algunos de sus tramos.
En esta ocasión realizamos una ruta circular desde la estación de esquí de Candanchú, ascendiendo por la conocida Ruta de los Contrabandistas y regresando posteriormente por la vía normal.
De Candanchú al Collado de Aspe
La ruta comienza en la estación de Candanchú (donde dejaremos el coche) y, poco a poco, vamos ganando altura mientras dejamos atrás las zonas más humanizadas de la estación. Pronto pasamos a territorio francés. Y es aquí donde alcanzaremos el primer hito de la ruta, la Cueva de los Contrabandistas. Un pequeño refugio en el que se filtra agua a través de sus paredes para calmar la sed de los animales que vivan cerca.
El paisaje va cambiando progresivamente y el terreno se vuelve cada vez más agreste, hasta adentrarnos de lleno en el ambiente de alta montaña.
Uno de los primeros grandes obstáculos aparece es la subida hacia el Collado de Aspe. Aquí nos espera una larga pedrera formada por roca suelta y bastante descompuesta. Es un tramo duro, tanto por la pendiente como por el propio terreno, que obliga a avanzar con calma y prestando atención a cada paso. Además, podremos ver dos grandes neveros resistiendo al calor del verano (estamos a final de agosto y aún siguen con un espesor superior a los 4 metros).
No es una subida en la que simplemente podamos seguir un sendero cómodo: en muchos momentos toca buscar el trazado más favorable entre las piedras, intentando evitar que el terreno se nos venga abajo bajo los pies. El esfuerzo físico empieza a hacerse notar, pero también nos encontramos ya completamente rodeados por el espectacular paisaje del Pirineo.
Al alcanzar el collado, la perspectiva cambia y tenemos ante nosotros el tramo final de la ascensión al Pico Aspe.
La cima del Pico Aspe
Desde el collado afrontamos la parte definitiva de la subida hasta los 2.640 metros del Pico Aspe. Después del esfuerzo acumulado, alcanzar la cima supone uno de esos momentos que hacen que todo lo anterior haya merecido la pena, aunque aquí el viento soplaba con rachas por encima de los 80 km/h y nos complicó la vida.
Desde lo alto del Aspe disfrutamos de unas magníficas panorámicas del Pirineo occidental, con Candanchú y los valles situados a ambos lados de la frontera, además de numerosas cumbres que se extienden por el horizonte.
La cima es también un buen lugar para detenerse un rato, recuperar fuerzas y disfrutar del paisaje antes de comenzar el descenso. Porque aunque hayamos alcanzado el punto más alto de la ruta, todavía queda una parte importante del recorrido.
Descenso por la vía normal
Para regresar a Candanchú tomamos la ruta en dirección a Tortiellas y así hacer la ruta circular. El descenso cambia bastante respecto al terreno que hemos encontrado durante la subida, aunque tampoco resulta sencillo.
Tras pasar por el Collado de la Brecha de Aspe, comienza otra gran pedrera. En este caso volvemos a encontrarnos con una pendiente considerable y una roca muy descompuesta, por lo que toca extremar las precauciones durante la bajada.
Poco a poco vamos perdiendo altura y el paisaje de alta montaña comienza a quedar atrás. La parte final resulta bastante menos interesante desde el punto de vista montañero y también algo más monótona. Regresamos finalmente al aparcamiento atravesando varias pistas de esquí (cerradas en verano). Esto hace que el retorno se haga larguísimo y pesado.
Una ruta exigente de alta montaña
En conjunto, estamos ante una ruta moderada-difícil, no solo por el desnivel acumulado, sino principalmente por el tipo de terreno que encontramos durante buena parte del recorrido.
Las dos grandes pedreras, la pendiente y la necesidad de ir buscando continuamente el mejor itinerario hacen que esta ascensión no sea una buena opción para quienes están comenzando a iniciarse en la alta montaña. Es recomendable tener una buena condición física y cierta experiencia moviéndose por terrenos de roca suelta e inestable.
También es importante llevar calzado de montaña con buena sujeción y tener en cuenta que las condiciones pueden cambiar considerablemente según la época del año. La presencia de nieve o hielo puede modificar por completo la dificultad de algunos de estos pasos.
A pesar de su dureza, la ascensión al Aspe es una ruta muy completa y espectacular. El recorrido combina grandes paisajes, terreno de alta montaña, pedreras y una cima con unas vistas privilegiadas sobre el Pirineo occidental.
Una de esas ascensiones en las que el esfuerzo está presente prácticamente desde el principio, pero que termina compensando cuando alcanzas los 2.640 metros del Pico Aspe y miras alrededor.
Si quieres conocer otras rutas por los pirineos, aquí te dejo un listado de rutas de distinta dificultad por Pirineos.
Track GPS de la Ruta al Pico Aspe
Totalmente recomendado seguir el track ya que hay muchas intersecciones en el camino y es imposible seguirla sin él ya que pasamos por varios senderos de corto y largo recorrido.



