Unos días en el campo puede ser un cambio de aires perfecto para la familia donde poder pasar más tiempo juntos y olvidarse un poco de las prisas. Aunque para que un viaje con niños vaya rodado y con pocos imprevistos, hay que preparar varios aspectos con antelación.
Elegid un destino para todos
No todos los destinos rurales ofrecen el mismo tipo de vacaciones. Antes de reservar, conviene pensar en las edades de los niños y en qué actividades os apetece hacer juntos.
Si viajáis con niños pequeños, quizá resulte más cómodo alojarse cerca de un pueblo donde haya supermercados, restaurantes y otros servicios. Con niños algo mayores, podéis buscar un destino con rutas sencillas de senderismo, zonas de baño, actividades en la naturaleza o lugares interesantes que visitar en los alrededores.
Buscad un alojamiento práctico
Una casa preciosa en mitad de la naturaleza puede resultar muy tentadora, pero cuando se viaja en familia la comodidad es fundamental. Pensad en cómo vais a utilizar realmente el alojamiento antes de reservarlo.
Una cocina equipada os dará más flexibilidad para organizar las comidas, mientras que disponer de lavadora puede venir especialmente bien en estancias largas. Si viajáis con niños pequeños, comprobad además aspectos como las escaleras, el acceso a la casa o si el jardín está cerrado.
La ubicación también es fundamental: un alojamiento demasiado aislado puede ser perfecto para desconectar, pero menos práctico si cada vez que necesitáis comprar algo tenéis que recorrer varios kilómetros.
Preparad la maleta pensando en el campo
El equipaje para unas vacaciones rurales puede ser bastante diferente al de una escapada urbana. Un calzado cómodo es imprescindible si tenéis pensado caminar, al igual que ropa adaptada a la época del año y alguna prenda extra por si cambia el tiempo.
Con niños, tampoco está de más llevar una pequeña mochila para las excursiones con agua, algo de comer, protección solar y todo aquello que se suele necesitar durante el día.
Intentad no llenar el coche de “por si acasos”. Hacer una lista unos días antes ayuda a distinguir lo realmente necesario de aquello que probablemente volverá a casa sin haberse utilizado.
Tened previstos los imprevistos
Cuando se viaja en familia, tener algunas cuestiones resueltas de antemano da bastante tranquilidad. Guardad las reservas y documentos importantes en el móvil, comprobad dónde se encuentran los servicios que podríais necesitar y llevad cualquier medicación habitual.
Si las vacaciones rurales son en el extranjero, Staysure ofrece seguros de viaje para cada situación, revisando siempre las condiciones, coberturas y exclusiones de la póliza para comprobar que se ajusta al viaje y a las actividades previstas.
Dejad hueco para improvisar
Organizar algunas actividades antes de salir es una buena idea, pero unas vacaciones rurales tampoco necesitan una agenda llena de planes. De hecho, parte de su encanto está en poder decidir sobre la marcha.
Podéis elegir una o dos visitas que realmente os apetezcan y dejar tiempo libre para pasear, descubrir algún pueblo cercano o simplemente pasar la tarde en la casa rural. No está de más preparar alguna alternativa para los días de lluvia: juegos de mesa, libros o una película pueden salvar una tarde si el tiempo obliga a cambiar los planes.
Y, aunque organizarse ayuda, tampoco hace falta intentar controlarlo todo. Los planes pueden cambiar, especialmente cuando se viaja con niños. Tener cierto margen para improvisar permite adaptarse sin convertir un pequeño contratiempo en un problema.



